Enseña con confianza

Tener el equipo y el acomodo adecuado es importante, pero lo que más importa en última instancia eres tú, el profesor. Enseñar con confianza es un ingrediente esencial para crear una clase excelente.

En este artículo:

Siéntete cómodo ante la cámara

Nuestros profesores más exitosos son claros, sienten confianza y están relajados frente a la cámara. ¡No tengas miedo de sonreír, hablar casualmente y mostrar tu personalidad! A los estudiantes les encanta ver que el profesor se divierte: no es necesario hacer que tu clase se sienta formal.

Verte cómodo ante la cámara podría no ser fácil, pero no pasa nada. Estos son algunos consejos y trucos comprobados para que tu clase tenga buena vibra.

  • Prepara con antelación los puntos de conversación o el guion. Querrás tener una buena idea de qué vas a abarcar en cada lección, sin importar que aparezcas o no en cámara. Durante la grabación, recuerda consultar frecuentemente tu Plantilla de planificación de clase y tus notas, para asegurarte de que estás enfocándote en los conceptos claves, y que no te estés desviando del tema principal.
  • Ensaya. ¡Tomarte el tiempo de hacer un repaso rápido antes de cada toma y del día de grabación hará que tu manera de hablar sea mucho mejor!
  • En los videos de exposición en primer plano, mira directamente a la cámara tal como lo harías al hablar con un amigo. Mejor aún: imagina que estás conversando con una persona específica que sabes que disfrutaría aprender lo que estás enseñando.
  • Habla de forma clara y con naturalidad. Ve a ritmo moderado y haz que tu tono suba y baje. ¡No tengas miedo de mostrar entusiasmo y emoción!
  • No digas “eeeeh” ni “esteee”, porque distraen. Es común usar muletillas sin darse cuenta, así que graba una nueva toma si te das cuenta de que usaste alguna o elimínalas durante la edición.
  • ¡No olvides sonreír! Sonreír es una de las maneras más fáciles y rápidas de darle a tu clase un tono amistoso, relajado y cómodo.
  • Diviértete. ¡A los estudiantes les encanta ver las personalidades de los profesores y la pasión que sienten por lo que enseñan!
Al grabar tus lecciones, habla con claridad y en pronunciaciones breves, de modo que te detengas durante las pausas naturales de tu habla. Si cometes un error a la mitad de un enunciado, toma una pausa de 3 a 4 segundos y vuelve a empezar desde el comienzo de la misma idea. Esto hará que el proceso de edición sea mucho más fácil: podrás eliminar fragmentos sin tener que dejar una edición incómoda a la mitad de una frase.

Cómo hablar durante las lecciones

Ya trabajaste un montón en la planificación de tus lecciones, pero hay algunas cosas que debes tomar en cuenta al grabar, en especial durante esas lecciones en las que no se usa tanto un guion, como las demostraciones físicas.

Narra tus decisiones creativas

Cuéntales a los estudiantes por qué tomas ciertas decisiones respecto a algunas técnicas, ¡así podrán conocer de verdad tu proceso y tu estilo! Explícales a tus estudiantes por qué llevas tu proceso de cierta manera y, si corresponde, diles qué otras opciones tienen.

Incluye tus errores

Al igual que todos, los estudiantes van a equivocarse al aprender habilidades nuevas. Por este motivo, te recomendamos que conserves los errores que lleguen a ocurrir mientras grabes las lecciones o las demostraciones físicas. Al mostrar tus errores y tu manera de lidiar con ellos, prepararás a los estudiantes para lo inevitable.

Da pie a tus estudiantes

Durante tus lecciones, encuentra maneras de enlazar tus enseñanzas con tus estudiantes para que puedan aplicar aquellas que sean clave en sus propios proyectos. Esto es de especial importancia en las demostraciones físicas, en las que crearás ante la cámara un ejemplo usando tu propio estilo. Es importante recordarles con frecuencia a los estudiantes dónde y cuándo pueden toma sus decisiones creativas.

Agrega tu chispa especial

Hablamos de esto en el artículo Esquematiza tu clase, pero cabe recomendarte aquí que vayas contando todas las historias y ejemplos que puedas a lo largo de tus lecciones para mantener el interés de los estudiantes. A veces, una analogía, una anécdota o hasta un poco de humor contribuyen mucho para hacer que un concepto o método queden más claros. Esta es tu clase: ¡permítete brillar!